DESPUÉS

 

Después de la tormenta

sobreviene un silencio mojado,

quieto,

húmedo de gotas que no llegaron a tiempo.

 

Los objetos permanecen sobre la mesa

en actitud de espera,

                            

la lámpara no quiere encender

su luz ardiente todavía,

 

las agujas del reloj

apenas se mueven con desesperanza,

el vidrio empañado,

no refleja el mundo interior.

 

Afuera el verde se apaga como una luz agonizante,

                            

no queda un solo pájaro,

solo una nube olvidada

recoge las aguas perdidas en el viento.

 

Solo un silencio

después de la tormenta.

 

 

 

 

 

EL SITIO

 

No es cierto que se pueda abandonar el sitio...

 

El lugar es nuestro,

no son iguales las piedras,

ni los charcos que deja la lluvia,

no se puede repetir el aire húmedo,

los olores...

 

Nuestros pies volverán a buscar la huella

cuando estemos dormidos.                                                              

La verdadera tierra,

La que duele,

nos abrazará algún día

truncando la partida...

 

El lugar que nos fue dado,

no  podremos arrancarlo

de ese mínimo rincón

en la espera

del sueño.

 

La tierra,

la sangre,

la palabra entera

que nos corroe el alma,

estará para siempre

en nuestro pecho.

 

Es aquí,

es para siempre,

no es cierto que se pueda                                                                                          

abandonar el sitio...

 

 

ESPERAS

Detrás  de una mirada gris,

ausente  como una tarde,

 

como una lluvia que no cesa,

unas gotas  se dejan caer

vencidas por otras gotas

Saldrá un sol,

una mañana,

no importa,

las flores del jarrón ya se secaron

esperando el día...

 

 

INSTANTE

 

En el horizonte un incendio

de pájaros que vuelven,

pétalos en el camino

bajo mis pasos.

 

La tarde es un rojo desmedido

mi mano

la piel de mi cara

y tu voz cansada,

     un refugio

donde se ocultan las horas.

 

Los aromas se suceden,

nubes de espuma,

restos de lluvia sobre las hojas,

sobre los leños,

sobre las baldosas

que acumulan nuestras huellas.

 

Queda la noche

a la vuelta de la esquina,

cerrar los ojos por un momento

para esperar un instante de luna...

 

 

PASA LA LLUVIA

                                                                                                                           

El relieve de tu piel me dice que el tiempo pasó,

el tiempo siempre pasa,

y la lluvia

y las palabras,

Las manos frías sobre el teclado

intentan reconstruir

algo,

poco,

un poco...

Sólo la lluvia

lastima el vidrio de mi ventana...

Afuera no hay nadie,

no respira el mundo

no gime la ciudad,

sólo el agua cae despacio

cuando escucho tu voz

y el pavimento mojado

se queja,

suave bajo las ruedas.

Sólo la tarde oscurecida permanece...

...el agua de hoy es oscura también.

 

La autora